domingo, 6 de abril de 2014

Con el tiempo te das cuenta

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano y encadenar un alma.
Y uno aprende que el amor no significa acostarse,
y que una compañía no significa seguridad,
y uno empieza a aprender…

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas,
y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta
y los ojos abiertos,
y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes…
y los futuros tienen su forma de caerse por la mitad.

Y uno aprende que si es demasiado
hasta el calor del sol puede quemar.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma,
en lugar de que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno es realmente fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende… y así cada día.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien
porque te ofrece un buen futuro,
significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz
de amarte con tus defectos y sin pretender cambiarte
puede brindarte toda la felicidad.

Con el tiempo aprendes que si estás con una persona
sólo por acompañar tu soledad,
irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo aprendes que los verdaderos amigos son contados
y quien no lucha por ellos, tarde o temprano,
se verá rodeado sólo de falsas amistades.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en momentos de ira
siguen hiriendo durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace,
pero perdonar es atributo sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente es muy probable que la amistad nunca sea igual.

Con el tiempo te das cuenta que aún siendo feliz con tus amigos,
lloras por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida,
con cada persona, es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta que el que humilla
o desprecia a un ser humano, tarde o temprano
sufrirá multiplicadas las mismas humillaciones o desprecios.

Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy,
porque el sendero del mañana no existe.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas y forzarlas a que pasen ocasiona que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro,
sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado,
añorarás a los que se marcharon.

Con el tiempo aprenderás a perdonar o pedir perdón,
decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas,
decir que quieres ser amigo, pues ante una tumba, ya no tiene sentido.

Pero desafortunadamente, sólo con el tiempo…



viernes, 4 de abril de 2014

Ya no me mojo bajo la lluvia.

¿Sabes algo? Ya no me mojo con la lluvia, antes me gustaba, me hacía feliz esa sensación de estar todo empapado en la calle, me encanta. A los muertos no les late el corazón, ni se les enchina la piel, por eso, cada vez que llueve mejor me quedó en un lugar seco, no vaya a ser que el destino te ponga bajo ese mismo tejaban y quieras quedarte para estar seco y sin mirarme, hacerme creer que vivo, porque los muertos no pueden sentir esas mariposas cardíacas ni reír de esa manera tan tontita y tan nerviosa. Solo recuerda que la lluvia no dura para siempre y algún día regresare a mi casa no se si seca o mojada. Pero por si acaso, ya no me mojo bajo la lluvia.

domingo, 9 de marzo de 2014

El Arte de Vivir




Disfrutando de los primeros rayos de sol, huele a primavera.
No tenemos grandes riquezas, hemos tenido que aprender a vivir la vida mientras se vive, agradecer cada día la belleza que nos rodea, disfrutar del tiempo y de las personas que tenemos cerca, celebrar la vida y el sueño de vivir. 
Os lo aconsejo, es todo un arte.
A nosotr@s nos funciona

miércoles, 5 de marzo de 2014

Querido miedo :

Querido miedo, se que me acompañas en la vida, te noto en muchos momentos cuando pasas a mi lado. Hay días que puedo oler tu perfume cuando aun no has llegado. Se que estás ahí latente, como esperando tu momento para saltar y hacerte cargo de la situación, agazapado siempre entre mis sentimientos, vives buscando cualquier excusa para dar sentido a tu existencia. Te conozco mucho, más de lo que me gustaría, hemos vivido tantos momentos juntos… Algunas veces hasta me he creído capaz de vencerte, abatirte con la espada de la mentira, sin darme cuenta de que lo único que hacía era alimentarte mientras tu te reías a mis espaldas para volver más fuerte que antes. Querido miedo, tengo algo importante que decirte. Creo que ya he entendido que eres un compañero en mi viaje, como Golum acompañando a Frodo por la Tierra Media, eres imprescindible para que pueda cumplir mis metas, pero yo estaba ciego, y veía tantas cosas feas de mi mismo reflejadas en ti, que solo quería destruirte para siempre, y hoy se, que eso es imposible.
Ahora quiero volver a empezar de nuevo. Quiero explicarte que es lo que me pasa, quiero serte sincero, y la verdad es que ya no me importa que nos escuche más gente, por que no quiero volver a esconderte nunca más delante de nadie. Quiero que entiendas que ahora las cosas son distintas a como eran antes, que ahora soy yo el que quiere utilizarte a ti, para ser más fuerte, para poder enfrentarme a todos los retos que tengo por delante y no ser tú el que me utilices a mí para sentirte poderoso y grande. Querido miedo, siento decirte esto, y se que te va a doler cuando lo leas; Tu ya no vas a ser protagonista de mis sueños, no vas a poder disfrutar de lo que hago, como siempre metiéndote en la mitad de todo para hacerme dudar cuando las cosas salen bien, o para castigarme cuando salen mal. He aprendido a no luchar contra ti, y ahora quiero utilizarte, usarte como un trapo, limpiar contigo todos los rincones a los que no llego. Voy a bucear hasta lo más profundo para asegurarme de que estás aquí entero, que no queda ninguna parte de ti escondida que me esté tomando el pelo. Por que es para eso para lo que sirves, para ser mi siervo, para obedecerme, para ponerte a mis pies y llorar como un cobarde pidiendo volver a ocupar tu trono de humo. Pero no voy a dejarte llegar a dominarme de nuevo. Voy a saltar al vacío, ya no hay nada que lo impida, así que ven conmigo por que es tu única salida. Estamos solos en este juego, querido miedo, ahora soy yo el que lo maneja, no tu ira ni tu fuego.

domingo, 16 de febrero de 2014

Cuando sepas de mí.

“Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.
Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.
Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos… nah.
A lo que iba.
Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.
Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.
Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.
Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.
Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.
Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.
A partir de ahora, tú tranquila, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.
Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula.
Haz ver que me olvidas.
Y me acabarás olvidando.
De verdad.”

I Love Forever

Todo se puede fingir menos la felicidad.


lunes, 10 de febrero de 2014

Una pila de piedras.

"Una pila de piedras deja de ser una pila de piedras en el momento en que un solo hombre la contempla, concibiendo por dentro la imagen de una catedral."

Y es que creo que hay momentos en la vida en el que ya ninguna lágrima de cocodrilo consigue ablandar el corazón, que ciertas actitudes asquean, que cansamos de estar agachando la cabeza ante los demás (cuanto más te agachas, más se te ve el culo, decía mi abuelo).

Vir.

jueves, 9 de enero de 2014

Moneda al Aire

Cuando te encuentres ante dos opciones y tengas que elegir, simplemente lanza una moneda al aire. Siempre funciona, y no solo porque por fuerza te saca de dudas, sino porque en ese breve momento en que la moneda esta en el aire, de repente sabes que cara quieres que salga.
 
Designed by Lena